Moscones, por A. Galán.

Julio 15, 2008 by jgalanf

Durante muchos años he investigado por qué a los naturales de Grao nos llaman “moscones”. Nunca logré descubrirlo pese al orgullo conque todos llevamos este apelativo, y lo más que conseguí fue que los que nos los llaman con sentido peyorativo me explicaran que es por lo alto que hablamos y el ruido que metemos con nuestras conversaciones. También hace mucho tiempo oí otra versión más épica, que con los años yo he ido adornando; en resumen es que en 1808, cuando las tropas francesas nos invadieron, los naturales de Grao se colocaron debajo del puente de Peñaflor (donde por cierto casi no hay sitio) y haciendo un ruido similar a los moscardones lograron que los caballos de las tropas francesas se encabritaran y parte del ejército cayera al río Nalón (como ven ninguna base histórica para esta historia tan guapa).

 

Ni Álvaro Fernández de Miranda en su libro Grado y su Concejo editado en 1907, y reeditado por el Ilustrísimo Ayuntamiento de Grado, en edición facsímil en 1982, sabe la razón de este apelativo que todos los gradenses llevamos casi con vanidad.

Pero estos días mi querido amigo y admirado filólogo Xoxé Lluis García Arias, ex-presidente de la Academia de la Llingua Asturiana y autor del Diccionario que está editando en fascículos este periódico todos los viernes, me entregó una copia de un artículo que publicó en la “Rivista Italiana di Onomastica”, en el segundo semestre 2001, titulado “Dellos topónimos de Grau, Babia y otres festeres d’Asturies”, donde después de estudiar algunos de los topónimos de estos concejos o comarcas ( Prámaru, San Playu Sienra, Santianes de Molenes, Tolinas, etc) escribe un apéndice titulado “Los Moscones de Grau, nota antroponímica” en el que explica con gran documentación y muy buen criterio la razón de este apelativo.

Con su permiso expreso trascribo varias líneas del mencionado artículo para conocimiento de todos los moscones y de los que tuvieren interés en ello:

 

“Lleída la documentación medieval asturiana alcuentro una primera y única referencia a Iohanne Moscon en 1178, personaxe casáu con Maria Citiz. El mesmu añu apaez tamién Iohanne Mosca que talmente paez ser home distintu si se xulga que tien fíos con Xemena Garciaz. Toles demás conseñaciones de los sieglos XII y XIII son siempre de personaxes qu’axunten Mosca al so nome: (aquí una relación de 16 personas que llevan el nombre de Suero en diversas formas y el apellido Mosca desde 1127 hasta 1219).

 

Na mio opinión estos datos testifiquen a les clares:

 

a)          Existencia perafitada d’un posible nomatu (connomento) Mosca.

b)         Venceyamientu persepecial a un individuu (quiciabes llueu a una familia) de nome Suarius.

c)          Venceyamientu con Grau o con tierres de la rodiada como faen ver, de mou particular, les consoñaciones del monesteriu de Balmonte.

 

Nesi contestu nun sedría raro que’l nomatu Mosca s’aplicare a un personaxe importante (d’ehí esi calter meyorativu que caltién), de Grau o rodiada, y que llueu se xeneralizare a toa una familia y, por antonomasia, a la xente de la villa y del conceyu. Como testimonien los documentos esi nomatu debió ser, de mano, Mosca, pero de xuru, sobre Mosca formóse un deriváu Moscón con un sufixu –ón que n’asturianu delles vegaes ye aumentativu, dacuando diminutivu y, cuasi siempre, ponderativu.”

 

Y hasta aquí la parte que creo más nos interesa a los moscones, aunque si alguno tuviera interés en el artículo completo creo que Xoxé Lluis García Arias no tendrá inconveniente en que os lo hiciera seguir entero. También querría rogar a cualquier moscón que lea este artículo y tenga otra versión de nuestro patronímico me la comunicara, y con más razón si no está de acuerdo con esta investigación que hasta ahora es la que he visto con más base científica.

 

Espero que a todos los moscones de nacimiento y adoptivos (que hay muchos) “les preste” esta aclaración.

 

 Uvieu, 8 de marzu de 2002

 

 

[Publicado en La Nueva España el 2 de abril de 2002]

Imperio y Serviles, por J. Galán.

Julio 11, 2008 by jgalanf

Ryszard Kapuscinski fue un premio Principe de Asturias más que merecido. Su obra a caballo entre el reportaje, el periodismo, la historia, la sociología y, en ocasiones la comedia, la acción y el drama, es merecedora de ese y muchos más premios. Muerto Riszard parece muerte una forma de entender la profesión.

En Imperio nos desvela la inmensidad de la catástrofe comunista, la verguenza de dicho sistema, su imposibilidad histórica y científica, su barbarie y su estupided. Aún así, y a pesar de los cientos de libros que nos han de jado de manifiesto la esencia del mal en el comunismo y su realidad demoledora, inhumana y salvaje, son miles los ciudadanos que aún hoy sueñan con volver por esos fueros, que con orgullo se manifiestan comunistas o no están por la labor de condenar sus masacres.

Al igual que Martin Amis en Koba, El Temible, de Imperio se puede extraer la simple conclusión de ¿cómo, aún hoy, se puede uno enorgullecer de su pasado o de su presente comunista, sin caerle la cara de verguenza o sin que quienes le rodeen, al igual que harían con un nazi, le den la espalda?

La obra en un continuio dejar en evidencia los conflcitos y miserias de la sociedad en la URSS, así, como ejemplo está única página donde se ha de buscar “el tunel de la risa”.

Palabras de Mujer, por A. Izquierdo.

Julio 1, 2008 by jgalanf

Adolfo era un hombre bueno, tremendamente honesto y leal. Muy amigo de sus amigos; incapaz de hacer una crítica de nadie. Jamás oí salir de su boca el más leve comentario de la vida de los demás.

 

Llevó su enfermedad del corazón con entereza y, siempre pensó que se moriría joven como sus padres, por eso desde su jubilación hace ya 12 años intentó rellenar su vida con todo lo que a él gustaba: leer sin descanso, asistir a todos los conciertos del auditorio y de la Filarmónica, ópera, zarzuela, etc. No había presentación de libro o conferencia en la que no estuviera, exposición que no visitara, museo que no conociera. Asistía a clase a la Universidad e intentaba aprender constantemente.

 

Le encantaba salir a cenar conmigo y nuestros amigos y tomar copas - ahora muchas menos -.

 

Viajamos por todo el mundo y ahora ha emprendido uno nuevo viaje del que, por desgracia, no regresará.

 

Pero se ha muerto como él deseó siempre, sin enterarse, aunque demasiado pronto y con muchas cosas aún por hacer.

 

El 14 de agosto del 2007 tuvo un nieto “Juanín” al que adoraba. Fue el día más feliz de su vida. Luchó por verle crecer pero no pudo ser.

 

Tenía un carácter fuerte y bastante difícil, pero era sensible, generoso y yo le quería con locura.

 

Esté donde esté creo que se sentirá orgulloso de ver como le apreciaba la gente.

 

Se ha ido sin despedirse pero siempre estará en nuestros corazones.

 

Ana. Su mujer.

Fin de Semana en Madrid, por J. Galán.

Junio 26, 2008 by jgalanf

El pasado fín de semana, de viernes día 20 a domingo día 21 de junio, en compañía de mi mujer he aprovechado para hacer de provinciano en Madrid.

El viernes noche nos acercamos hasta el Teatro Calderón, rebautizado con el nombre de una conocida marca de sabrosos helados, para asistir a la representación del musical El Diario Anna Frank. Un Canto a la Vida.

Obviando los primeros problemas de sonido que tuvieron la obra estuvo magnífica. Siendo nuestro primer musical nos sorprendio lo difícil que es cantar durante más de dos horas en directo y lo bien que lo hicieron todos los actores-cantantes, destacando Marta Valverde e Isabella Castillo, esta úlitma representando a Anna, con tan sólo 13 años.

Al igual que algún familiar de la joven judia asesinada en los campos de exterminio nazis nos chocó ver y oir una historia tan triste en forma de musicual y con cierta comedia.

A pesar de ésta última afirmación la obra es muy recomendable. No tanto ver a la gente comer palomitas y helado durante la representación, pero supongo que la supervivencia del teatro depende de estos pequeños inconvenietes.

El sábado nos acercamos por el Canal de Isabel II para ver la exposición sobre el 2 de mayo de la que es comisario Arturo Pérez Reverte. Un Pueblo. Una Nación.

Muy bien montada, entretenida y claramente sesgada. Como pude escuchar a alguna de las personas allí reunidas: sería interesante ver una misma exposición hecha por los franceses. Pero, en definitva, quien invadió y quein se sublevó fueron los franceses y los españoles respectivamente.

Choca que todo los uniformes presentes en la exposivón que del ejercito francés son originales, y los españoles todos reproducciones. ¿Tan poco valoramso nuestras cosas que no hemos conservado uniformes del ejercito del siglo XIX?

Al finalizar la exposición un buen paseo por Cuesta Moyano donde coincidimos con el Defensor del Pueblo, D. Enrique Múgica, y después una buena comida en Lhardy:

  • Cocido madrilñeño.
  • Ensalada de langosta.
  • Roast Beef.
  • Soufle.

Por la tarde otro tipo de arte, nos acercamso hasta la tienda que Manolo Blanik tiene en Serrano, donde coincidimos con el Sr. Marichalar y su hijo el Infante Froilan (perro incluido).

Tras la ruta comercial aprovechasmo para entrar, en Plaza Colón, en la exposicón Bodies. Sin comentarios, impactante. 

¿Quién pase por esta exposición y vea la sección de fetos y no-natos podrá seguir defendiendo la libre elección para abortar, sin casua justificadísima más allá del mal momemto que pueda tener la futura madre?

Por la noche otro homenaje gastronómico: Casa Bortín, desde 1723, donde fue lavaplatos a su sus 19 años Goya.

  • Jamón Ibérico (un 10)
  • Queso puro de oveja Churra (y no merina)
  • Revuelto de huevos, morcilla y patatas.
  • Solomillo Botin.
  • Bartolitos de Madrid.
  • Todo ello regado un un buen Merlot de Somontano.

El Domingo regreso a la provincia y a recuperarse, física y económicamente.

Jünger y los europeos en guerra.

Junio 17, 2008 by jgalanf

La talla moral de un hombre se puede medir por sus reacciones a los logros de los otros. Así, cuando en 1995 la Universidad Complutense de Madrid concedió el Doctor Honoris Causa a Ernst Jünger, el ínclito Gregorio Peces-Barba, rector perpetuo de la Universidad Carlos III puso el grito en el cielo. ¿A saber por qué? Quizás una muestra de su talla moral ya de por sí reducida a la mínima expresión.

Jünger tuvo tiempo para escribir mucho, para leer mucho, incluso entre bombardeo y bombardeo, y así lo deja expresado en sus diarios. Yo aquí reseño la edición publicada por Plaza y Janes en 1972: Diario de Guerra y Ocupación. 1939 – 1948.

Son infinidad lo pasajes que ponen de manifiesto como la historia poco tiene que ver con las visones subjetivas de sus protagonistas. Quizás algo que nuestro legisladores podían tener en cuenta a la hora de redactar leyes de cómo los españoles hemos de interpretar la nuestra.

Jünger lucha, en la Segunda Guerra Mundial, por su país como tantos alemanes, convencidos de que en la Primera Guerra Mundial, donde también luchó, habían sido ninguneados. Su lucha se justificó primeramente exaltados por un Hitler cautivador, luego para salvar la vida y, finalmente, para poder reclamar venganza contra ese mismo Hitler, Kniebolo a lo largo del diario, que les sumió en la mayor de las miserias morales, haciendo de honrados ciudadanos verdugos permanentemente insatisfechos.

Varias entradas del diario polémicas. ¿Ganó Francia con su rápida derrota y posterior colaboracionismo de Petain? ¿Qué hubiera sido de Paris, por ejemplo, de haber sido la resistencia más feroz y no haber colaborado con el ocupante? ¿Tendríamos hoy la Torre Eiffel, Los Inválidos, el Louvre o habría sido todo arrasado por el ejercito alemán como se arrasó Polonia, Rusia, etc.?

Por otro lado destacar – página 436 – “El terror blanco es tan innoble como el rojo, sí, pero atrae una mayor carga de odio y, desde un punto de vista objetivo, esto es ya síntoma de que va a contracorriente de la tendencia mundial y de sus simpatías”

¿Alguien ha visto alguna vez un protesta ante visitas internacionales de Putín, Gadafi, etc., etc.?¿Cuántas a Bush, Blair en su momento, etc.? La tendencia mundial y sus simpatías, siempre las mismas. ¡¡¡Kolyma, Kolyma, quién se acuerda de ti!!!

 

Página 447. El arte de gobernar consiste cada vez más en crear para todo una ilusión de libertad. Por ello, después de la policía, el medio principal es la propaganda. 16 de junio de 2008, huelga de trasportistas, solución: Policía y negación del problema origen del conflicto, la crisis económica. Policía y Propaganda.

Extraños al poema, al vino, al sueño y a los juegos, irremisiblemente prendidos en las falsas enseñanzas de arrogantes maestros de escuela. Pero tienen su misión. Página 451. Educación para la Ciudadanía.

En la página 473 se alude a un fantasioso, para el autor, plan destinado a que el Gobierno alemán imprimiera francos franceses falsos. No hace mucho se ha rodado una película basada en hechos reales sobre un grupo de presos judíos destinado a invadir Inglaterra con libras falsas – Los Falsificadores (2007) de Stefan Ruzowitzky   - de forma que subiera la inflación y se hundiera la economía británica. La teoría austriaca del valor del dinero puesta al servicio de la economía socialista Nazi. Los economistas de Viena huyendo a los EEUU y los nazis aplicando sus teorías para acabar con la economía de occidente. Las paradojas de la guerra y de la vida.

Casi 103 años de vida que dieron para mucho, bueno y malo, pero no indiferente. Jünger es un autor claramente anclado en el siglo XX pero que ilumina al XXI con sus reflexiones aportando un poco de luz a tanta oscuridad actual.

Lo dicho, si Peces-Barba se oponía a su Honoris Causa por algo sería, pero por algo bueno, todo lo contrario a lo que se puede esperar, decir y alabar de ese señor de las gafas horteras.

Viernes 6 y sábado 7. Dos días, dos actos.

Junio 10, 2008 by jgalanf

El viernes 6 de junio se celebró el concierto número 11 del año 2008 de la Sociedad Filarmónica de Oviedo en el Auditorio Príncipe Felipe, siendo el concierto número 1.812 de la sociedad desde su constitución.

El concierto corrió a cargo de la OSPA, Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias, dirigida por Maximiano - Max -  Valdés, actuando como solista la Contralto Sara Mingardo.

El concierto comenzó a las 20 horas con el siguiente programa:

Primera Parte.

Peer Gynt: suite nº. 1, Op. 46, de Edvard Grieg.

 

Canciones a los niños muertos de Gustav Mahler.

Segunda Parte.

Sinfonía nº 2 en mi menor, Op 27, de Sergei Rachmaninov.

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El sábado 7, a las 20 horas, en el Teatro Campoamor se representó D. Juan Tenorio, de José Zorrila, por la compañía L’Om Imprebís.

No se llegó a llenar el teatro, de hecho el patio de butacas estaba medio vacio/lleno.

Destacar el gran ingenio de esta compañía para las transiciones entre las escenas, aprovechando un mínimo para represantar todas ellas durante la primera parte de la obra, haciendo de estas transiciones una parte más de la representación.

Una grata sorpresa al comprobar como actores y musicos eran uno. En una época donde la fama y el “prestigio” se logran con muy poco, reconforta encontrar a unos actores que además de serlo, son personas que se han esforzado y que continuan día a día trabajando para mejorar. Que diferencia con muchos de los personajes “de la cultura” en España.

Además de la figura del actoro principal, Fernado Gil, destacar el papel de Isabel de Antonio en la persona de Brígida, magistral.

 

Impresionismo puro (y duro)

Junio 4, 2008 by jgalanf
El artista Iñaki Amatriain Guembe, indica en uno de sus comentarios sobre las exposiciones que visita que “el arte debe impresionar”. Según él, “la exageración es una forma de impresión”
He aquí arte, impresión y exageracíon, tod(r)o en uno:
Dos orejas y rabo para el fotógrafo (y un valium para Álvarez del Manzano. Fíjense que carita de pitiminí pone, no es para menos).

D. Juan (Tenorio)

Junio 2, 2008 by jgalanf

 

Próximo sábado 7 de junio a las 20 horas. Teatro Campoamor.

Dos buenas entradas de patio. Ya veremos que nos depara la tarde-noche.

 

Dos de mayo. El grito de una Nación (Arsenio García Fuentes), por J. Galán.

Mayo 31, 2008 by jgalanf

Da la sensación que las efemerides sobre el dos de mayo se han quedado reducidas a la ciudad de Madrid, y que, por ejemplo, aquíen Asturias, habiendo tenidotanta importancia como la tuvo la Junta General del Principado en sus negociaciones en Londrés, haya pasado sin pena ni gloria. ¿Estaremos, una vez más, ante la verguenza de nuestra propia historia, ante el miedode ser tachados de nacionalistas españoles, o, lo que es pero, de fachas?

Este libro es un obra compleja donde, a raíz de una exhaustiva invesrtigación, el autor reconstruye el antes, el instante y el después del alzamiento nacional, ques lo que fue, contra la invasión napoleónica. No sólo Luis Doaiz o Pedro Velarde pasan por estas páginas, todo el pueblo español, ya que en Madrid está todo el pueblo español reflejado, se deja ver en esta historia que nos detalla como hasta el último de los niños madrileños quisieron, aún a pedradas, expulsar al frances.

Unos por odio al gabacho, otros por amor a Fernando VII, algunos, pocos, por amora la patria y a la libertad que se intentaría consagrar en 1812 en Cadiz.

1808 supone la expiación colectiva de una nación que se vio a sí misma como una potencia herida que no deseaba morir sino matando, pero, 1808, supuso también la llegada de un nefasto Rey, Fernado VII, la rehabilitación de los absolutistas, y el convulso siglo XIX que con sus luces y sus sombras nos alejó de Europa y de tanto como en aquellos años se hizo en todos los campos del saber.

Arsenio Garcia Fuentes nos pone a todo un pueblo sobre la mesa, luchando por su libertad, con distintos argumentos, pero contra la opresión de un tirano que hizo de una revolución su excusa para instaurar su propio dominio en Europa.

Que poco hemos aprendido, aún, de las revoluciones, de los ilumindaso y de las futuras “ciudades del sol”.

Junto a 1808, 1945, 1989… y para cuándo China, Cuba, Irak, Corea del Norte, etc, etc. Hacen falta áun varios dos de mayo, y, como entonces, siguen haciendo falta algunos Daoiz, algunos Velarde, y pueblos que no se amilanen ante la libertad, que no deseen Fernandos Séptimos en nombre de la PAZ.

De las razones por las que me desespero en los actos públicos, especialmente en los musicales, por la mala educación de los asistentes. A. Galán (mayo de 2001)

Mayo 30, 2008 by jgalanf

Lo reconozco: alguna vez puedo haber caído en lo que critico, la mala educación de la gente que no sabe comportarse en un acto público y con su proceder, molesta a los que tienen alrededor. He llamado la atención a muchas personas, especialmente mujeres aunque también hubo algún hombre, que, cerca de mí, hablaban, comían caramelos, seguían el ritmo con el pie o hacían cualquier cosa que impedía que el resto oyéramos la música o al conferenciante con tranquilidad, por lo que un día, enfadado y harto, me decidí a escribir una carta al periódico comentando esta conducta del público, preferentemente, musical. Mucha gente me felicitó por el escrito, habiendo quien buscó mi teléfono en la guía para llamarme y decirme que estaba de acuerdo conmigo, pero el problema es que todos los que leyeron la carta, por lo menos los que me llamaron o me lo comentaron, son los que se portan correctamente y como yo se desesperan y los demás son los maleducados, por lo que éstos, que son quienes deberían aprender y corregir sus defectos, como no leyeron la carta seguirán haciendo lo mismo en todos los actos a los que asistan. Semanas después de publicar esta carta D. Luis G. Iberni, crítico musical de La Nueva España y profesor universitario, publicaba un artículo en el suplemento cultural de los jueves en el que incidía en todo lo denunciado ya por mí y que para tan poco ha servido pues una gran parte del público sigue comportándose incorrectamente.

Con el paso del tiempo han ido apareciendo o me han ido indicando nuevas formas de hacer ruido que no tuve en cuenta en la carta. Especialmente hay una que por desgracia sucede con mucha frecuencia en nuestra lluviosa Asturias: el público acude con paraguas y en vez de dejarlo en el guardarropa o apoyado en el suelo lo cuelga de la butaca que tiene delante, pero como los respaldos no están diseñados para ello, no es raro que durante el concierto dos o tres paraguas se vengan al suelo con el consiguiente estruendo.

En la Filarmónica, donde suelo sentarme, casi siempre, en la misma butaca tengo tres vecinos, dos mujeres y un hombre, que están hablando hasta el mismo inicio del concierto, y cuando éste comienza sacan una linterna y entonces es cuando miran el programa; como ya son mayores no se dan cuenta del ruido que hacen con el papel ni la molestia que es la dichosa linterna. Aunque parecen muy aficionados a la música y socios antiguos de la sociedad no deben de saber mucho de música o necesitan saber tanto que el número de la linterna se da en el inicio de cada movimiento para ver si es un adagio o un allegro. Extraño me parece que un aficionado tenga que estar consultando el programa tan continuamente. Una vez que se me ocurrió llamarles la atención y quedaron extrañadísimos, pues según una de las señoras, era la primera vez en los muchos años que llevaban asistiendo a la Filarmónica que alguien les reconvenía por su proceder. ¡Increíble!

Y en el Auditorio tenemos al que tiene la desgracia de que le toca una butaca que rincha, hay bastantes sobre todo después de conciertos populares, y teniendo muchas vacías junto a la suya no es capaz de cambiarse al notar el ruido que hace cuando efectúa el más mínimo movimiento.

Y esta fue la carta que publiqué en La Nueva España el 14-5-2001: 

 

PÚBLICO MUSICAL DE OVIEDO

Escuchado cientos de veces el comentario de que Oviedo es una ciudad con gran afición musical, desearía hacer algún comentario sobre el público que asiste a los conciertos en nuestra ciudad y sin entrar sobre el nivel de afición, del que escribiré otro día, querría hablar del comportamiento durante los conciertos de este público “aficionado”.

Empecemos por algo que parece que se está mitigando: el sonido de teléfonos móviles durante los conciertos. Pese al aviso que efectúa la megafonía del Auditorio antes de comenzar la función,  alguno teléfonos siguen sonando, distinguiéndose si corresponde a un hombre o a una mujer: en el caso del hombre suele sonar una o como mucho dos veces pues lo lleva en el bolsillo y le da tiempo a apagarlo pronto. Si el teléfono le suena a una mujer el timbre sonará varias veces hasta que pueda ser encontrado y desconectado en el bolso que normalmente llevan con ellas (Esto es una realidad y no un comentario machista). Como digo ya son pocos los casos pues casi todo el mundo se está acostumbrando a apagarlo al principio de la función, pero no sucede lo mismo con los relojes con alarma que desgraciadamente siguen sonando alguna vez, no se sabe si  para avisar a sus propietarios que es la hora de la merienda o de alguna pastilla que deban tomar.

Casi todo Oviedo parece estar acatarrado continuamente, las toses cada vez son más fuertes y pocos son los que tienen la delicadeza de poner delante de la boca el abrigo o chaquetón que tiene encima de las piernas o un sencillo pañuelo, lo que haría mitigar el sonido en un gran porcentaje. Sencillamente se tose o se carraspea al aire y sin tener en cuenta que lo que esté sonando sea un allegro, donde se disimula más, o un adagio donde todo el público lo oye. Se ha dado el caso de toser con fuerza acompañado las dos notas finales de una obra. De todas formas no llego a entender que personas adultas, aficionadas a la música no sean capaces de contenerse sin toser o carraspear durante diez o veinte minutos que puede durar como mucho un movimiento. Aunque también es bastante feo y desagradable el estrépito de toses y carraspeos que se produce al acabar un movimiento. Lo ideal sería aguantar toda la obra sin toser y sin carraspear, lo que considero posible con un poco de fuerza de voluntad. Aunque los peores de todos son los gangosos que además del ruido producen asco a quien los oye.

Pero peor es quien para no toser desenvuelve caramelos durante la audición: para no hacer ruido, y molestar menos, lo hacen muy despacio y con suavidad, por lo que el sonido dura más tiempo, ampliándolo aún más si la persona es educada y no quiere tirarlo al suelo introduciéndolo en el bolso y volviendo a hacer ruido o, ya el colmo, manteniéndolo en la mano y jugando con él.

Tenemos también a los que pasan calor y se abanican, bien con un abanico que no mete ruido pero mueve al aire de los que están a su lado y les molestan con él y con el movimiento, bien con el programa que además mete el pertinente ruido. Recientemente he descubierto a la señora que se abanica con mucho cuidado, sin meter ruido, pero en sus muñecas lleva varias pulseras con colgantes que suenan con un alegre campanilleo, que puede además estar acompañado por una blusa de lentejuelas que con el viento del abanico acompaña suavemente al sonido de los colgantes. (Recientemente, gracias a un artículo del ya mencionado Profesor Iberni, me he enterado que a los propios solistas puede llegar a molestar el tener un objeto en movimiento durante su actuación. Hay una anécdota de una soprano que pidió que una señora dejara de abanicarse pues lo hacía en ritmo binario y ella estaba cantando en ritmo terciario)

Otra molestia se suele dar al principio de las obras o especialmente en las propinas: el que presume de conocer la obra la tararea para que su pareja y los de alrededor vean que la conocen. ¿Se imaginan a todo el Auditorio tarareando Carmen con la London Symphony Orchestra? Aunque más incómodos son los que siguen el ritmo con el pie, que aunque parezca mentira, todavía los hay. Otra molestia frecuente suele ser los cuchicheos entre dos personas, comentado desde el vestido de la violinista hasta lo bien que ha hecho un solo el trompa.

¿Y qué me dicen de los que llegan tarde y entran mientras está sonando lo que sea? Todos deberían de saber que mientras la orquesta está actuando nadie puede entrar en la sala, aunque aquí la llamada de atención tiene que ser para las encantadoras y educadísimas acomodadoras del Auditorio que les dejan entrar en la sala cuando ya la Orquesta ha empezado a tocar.

Y para finalizar tenemos los aplausos: los que tan emocionados están  que aplauden al final de cada movimiento; los más emocionados todavía que aplauden antes de acabar la obra; los que aplauden todo, hasta al funcionario de la OSPA que sale al escenario a colocar las partituras del Director, confundiéndolo con éste, y los peores de todos, los que de verdad conocen la obra y, para que lo sepamos todo el público, aplauden antes de que la música se extinga, estropeando ese maravilloso momento en el que la música se diluye en el silencio.

He de decir en descargo de muchas personas que se nota la diferencia del público de la OSPA al público de otros conciertos, principalmente cuando estos son de orquestas o intérpretes famosos y acuden toda suerte de personajes que no saben comportarse pero que tienen que presumir que ellos estuvieron “viendo” a “la de Nueva York” o a “la de Londres”. Y, por favor, que nadie se ofenda o enfade conmigo: todo lo que cuento ha sido vivido por mí en el Auditorio, el Campoamor o la Filarmónica, y si alguien cree que él no hace ninguna de estas cosas que en el próximo concierto se analice y vea que sí alguna  hará que puede molestar al resto de los espectadores. Y si hay alguien tan perfecto al que ni se le siente ni se le oye, que enseñe a todos los conocidos o a los que tiene alrededor cómo deben comportarse para que todos aprendamos a respetar al resto de los asistentes.