En una sociedad dominada por la técnica y la ciencia, la fe se ha transformado, ya no hemos de creer en lo que no vemos, hemos de creer en lo que los técnicos y los científicos nos dicen, aún a costa de la propia técnica y de la propia ciencia, ya que: ¿Qué puede haber más contrario al progreso técnico y científico que la aceptación acrítica de toda nueva teoría?
Así, al Cambio Climático y sus profetas, se une, ahora, en plena crisis económica, el resurgir de la fe en Marx y sus erroneas teorías económicas. Teorías que ya han matado y sometido al hambre a cientos de millones de personas, y, aún así, parece que algunos desean volver a ellas.
Se han disparado las ventas de El Capital de Max, libro infumable, que el propio Marx dejó inconcluso posiblemente cuando fue consciente de la teoría marginalista que echó por tierra su concepto del valor-trabajo fundado en Adam Smith, y fundamento de la plusvalía.
Estas nuevas fes, que así mismas se califican de científicas, llevan a Imre Kertesz a preguntarse (Revista Archipiélago nº 82) que cómo es posible que en toda sociedad comunista se obligue a cree en Marx si a su vez se califica su obra de ciencia. Lo mismo podríamos decir de Calentamiento Global, por qué hemos de creer, ¿no es cienca? y como ciencia ¿no podemos cuestionarla?
Malos tiepos para la fe, la cienca, la economía y la libertad.
P.S.: El incremento del 300 por 100 en ventas debería ser en libros como Vida y Destino y Todo Fluye, de Vasili Grossman. Ahí se ve en qué acaba la utopía marxista.
Etiquetas: Ciencia, Fe, Gansos, Marx, Marxismo, Totalitarimso

Noviembre 17, 2008 a las 8:14 am
Leer a Marx e intentar aplicar sus ideas es como leer a Ptolomeo e intentar convencer al resto de su verdad, olvidándose de Copérnico. Los Marxistas aún están en Ptolomeo. no han llegao, o lo que es pero, no hacen caso de Eugen von Böhm-Bawerk.